Emakume askeak: “Acción, reacción, revolución”

En los casi tres siglos de historia de la Real Academia Española (fue fundada en 1713), solo siete mujeres han ocupado un sillón en dicha institución.

La primera en intentar romper aquella especie de “veto” de los académicos fue la poetisa Gertrudis Gómez de Avellaneda (1814-1873); no lo consiguió, ya que parecía inconcebible que una señora ocupara un cargo de tanta responsabilidad. Doña Emilia Pardo Bazán también quiso ser académica y no se lo permitieron. En estas palabras se refleja la soberbia intelectual e ironía con la que se enfrentó a la cerrazón de los académicos: “Día y noche pienso en el sillón […] mi vida tiene un objeto, mis actos, una clave: entrar en la Academia. Por ahí, por ahí me duele; aprieten bien, ciérrenme esas puertas benditas y habrán logrado matarme de pena”.

Todavía en pleno siglo XXI la presencia de mujeres en la RAE sigue siendo una rareza. La Academia cuenta con 46 plazas, de las cuales 5 son ocupadas por mujeres: la historiadora Carmen Iglesias (2002, sillón E), la científica Margarita Salas (2003, sillón i), la narradora Soledad Puértolas (2010, sillón g) y la filóloga Inés Fernández Ordóñez (2011, sillón P). En entrevistas publicadas reconocen que en la RAE la proporción entre hombres y mujeres no es equilibrada. Todas coinciden en valorar que las cosas están cambiando; despacio, pero cambian.

Carmen Conde fue la primera mujer que consiguió el título de “primera académica de la lengua”. Lo hizo 1n 1979 con un discurso titulado Poesía ante el tiempo y la inmortalidad: “Mis primeras palabras son de agradecimiento a vuestra generosidad al elegirme para un puesto que, secularmente, no se concedió a ninguna de nuestras grandes escritoras ya desaparecidas. Permitid que también manifieste mi homenaje de admiración y respeto a sus obras. Vuestra noble decisión pone fin a una tan injusta como vetusta discriminación literaria”.

Ana María Matute fue elegida en 1996 para ocupar la Silla K en la Real Academia de la Lengua. Tomó posesión el 18 de enero de 1998 con el discurso titulado En el bosque.

Escribir es un descubrimiento diario a través de la palabra, y la palabra es lo más bello que se ha creado, es lo más importante de todo lo que tenemos los seres humanos. La palabra es lo que nos salva. Pero no la poseemos sin más, para utilizarla como un instrumento; si la tenemos es porque la consagramos a la búsqueda sin fin de una palabra distinta, no común, laboriosa y exaltadamente perseguida, pero que tan simple, tan sencilla resulta cuando la hemos hallado. (…) Porque todos y cada uno de nosotros llevamos dentro una palabra, una palabra extraordinaria que todavía no hemos logrado pronunciar. Escribir es para mí la persecución de esa palabra mágica, de la palabra que nos ayude a alcanzar la plenitud; ella es la cifra de mi anhelo: que esa palabra pueda llegar a alguien que la reciba como recibiría el viento un velero en calma sorda y desolada, una palabra que acaso le conduzca hacia la playa, una playa que a veces puede llamarse infancia desaparecida, que puede llamarse vida, o futuro, o recuerdo.”

En las palabras de Ana María Matute se reflejan el valor de la palabra y la valentía que se oculta en el acto de la escritura. Que sirvan estas palabras como introducción a otra mujer valiente: Laura Matos, una alumna de 1º de bachillerato que está cursando al asignatura de Literatura Universal.  Las palabras que ha utilizado Laura están “consagradas a la búsqueda de un anhelo”, en palabras de Matute.

Las palabras de Laura son distintas, exaltadas. Muestran un dolor que surge de una conciencia libre y joven; surgen de un enfado y reflejan también cierto miedo. Es cierto que las cosas están cambiando; hay más mujeres representadas en las instituciones. Pero todavía hay razones para que una chica joven reivindique “la necesidad de paz y fe en la humanidad”.

 Acción, reacción.

REVOLUCIÓN

Explícame cómo es sentirse más que un agresor.

¿Qué? ¿Vale la pena para vivir sin temor?

Temor al dolor.

Laura Matos

Dolor de no vivir tranquila tras una violación, un maltrato de pies a cabeza que nos lleva del infierno directas al cielo, el intento de comprender a una mujer manchada de sangre invisible. Qué pena. Qué pena enterarte de que hay zonas de África en las que se sigue practicando la mutilación genital femenina. Africa, ¡cómo no!

Sé que no vas con la intención de hacerlo, pero estás asustando a tu hija diciéndola que tenga cuidado. O simplemente el hecho de que tengas que ir a buscarla cuando se haga de noche también asusta.

Y lo siento. ¡Lo siento tanto! Porque sé que no estás equivocado. ¿Con tu hijo haces lo mismo? Hoy en día, siendo madre, abuela, amiga o familiar alguna vez has tenido miedo. Miedo a que alguien te arrebate la vida.

Así intentamos seguir con el vacío de existir.

Sociedad del patriarcado, lo llaman a aquello que sigue dejando mal al género femenino. Y sí, esta es la lucha feminista que aún lucha por el poder de la igualdad. El hecho de caminar día tras día pensando que estamos solas y que la única cosa que nos persigue son nuestras conciencias intranquilas diciéndonos “cuidado por detrás” o “mira hacia allá, que ese hombre te va a mirar”.

Por no hablar de la palabra “basura”. “Basura” se le llama a que cuando una niña esté haciendo un trabajo escolar, se meta en la RAE (Real Academia Española) a buscar la definición de “fatal” y le aparezca “mujer fatal, es decir, mujer que ejerce sobre los hombres una atracción irresistible, que puede acarrearles un fin desgraciado”. Con el ejemplo del sexo, “sexo débil, mujeres”; sexo fuerte, “conjunto de dos hombres”. ¡Para que luego digan que somos unas exageradas!

Algún día, en el futuro quizás. Las personas, los humanos, podremos caminar tranquilamente y hablar del tema como si ya no pasara.

Hasta que llegue el día yo y mucha gente como yo seguiremos luchando por lo que queremos. Algo que parece tan sencillo por la boca de la gente, pero no tan sencillo cuando estamos inmersas en la situación. En ese momento en que te ves atada de pies y de manos con miedo en tu cuerpo, miedo a que te puedan hacer algo. Muchas veces es tu sexo opuesto, mayoritariamente el masculino.

Yo no estoy en esa situación, lo estuve pero no sentí miedo; sentí asco, rabia y muchas otras cosas más.

Aunque muchas veces no te des cuenta, a tu alrededor hay gente tan sucia que puede matar con la mirada ignorante o la burrada dirigida a gente cercana a ti que suelta por esa boca. Muchas veces lo tomamos como si fuera una tontería, pero no lo es. No es una tontería que el payaso que tienes detrás te esté mirando, que te esté intimidando claramente . No es una tontería que tú te tengas que ir del lugar porque no aguantas más y te lo calles por miedo o por no querer discutir.

Si tú alguna vez has sentido eso, has sido o eres una víctima.

Y me da pena que tengamos que seguir luchando por esta mierda, porque el mundo se va a la mierda.

2018, trae un poco de paz a este mundo. Es lo único que pido.

Intentad tener fe en la humanidad, el insomnio diario a causa de esta mentalidad.

Kategoria: Gizarte eragina

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