8 de MARZO: enseñamos igualdad, construimos igualdad.

A lo largo de las últimas semanas estamos asistiendo a un movimiento internacional en el que miles de mujeres y hombres se han movilizado para hacer visible la situación injusta que desde siempre, y aún hoy, viven las mujeres en la sociedad. En Jesuitak nos unimos a la reflexión planteada y queremos abrir espacios educativos que ayuden a seguir construyendo la plena igualdad entre mujeres y hombres.

No cabe duda de que ha habido importantes avances en la lucha por la igualdad entre mujeres y hombres en diferentes ámbitos de la vida. Aún así, hay evidencias que nos demuestran que es necesario seguir trabajando a favor de una igualdad real. Creemos que la igualdad real y efectiva sigue siendo un reto.

Hoy en día continúa vigente el reparto tradicional de las responsabilidades familiares: Las mujeres seguimos ocupándonos mayoritariamente del cuidado de hijos e hijas, de las tareas domésticas y del cuidado de las personas dependientes. El trabajo que se realiza en casa y en el entorno familiar no tiene todavía la consideración que merece, a pesar de que son tareas imprescindibles.  Aunque los logros de las mujeres en nuestra sociedad han sido importantes, en el entorno familiar todavía debemos hacer esfuerzos evidentes para conseguir una corresponsabilidad real. Ciertamente, para equilibrar la participación de hombres y mujeres en la vida pública y en la vida privada, es necesario compartir responsabilidades.

Es cierto que en los últimos años las mujeres nos hemos incorporado de forma masiva al mundo del trabajo remunerado. Aún así, la realidad nos muestra que esta incorporación no se ha dado en igualdad de condiciones con los hombres. Las mujeres seguimos accediendo mayoritariamente a los sectores que se consideran tradicionalmente femeninos (sanidad, educación, cuidados de las personas dependientes, trabajo doméstico…). Una vez que las mujeres accedemos al empleo, las condiciones de trabajo son, en un alto porcentaje, peores: menor salario, menos posibilidades de promoción.

A pesar de las numerosas iniciativas legales, normativas y recomendaciones, la brecha salarial entre mujeres y hombres persiste y se mantiene en el tiempo de manera casi invariable: La segregación ocupacional es uno de los factores que se encuentra en el origen de este tipo de discriminación. Fruto de esta segregación existen los empleos considerados femeninos, que se remuneran peor. En muchas ocasiones las mujeres tenemos que aceptar ocupaciones de mayor flexibilidad laboral para equilibrar las necesidades del trabajo y la familia, lo que contribuye a la citada segregación laboral. Un elevado porcentaje de las personas ocupadas en el sector informal son mujeres. El otro trabajo, el del cuidado de familiares y del hogar, sigue recayendo mayoritariamente sobre las mujeres, lo que impide en muchos casos su promoción en igualdad de condiciones en el mercado laboral. (información tomada de www.alboan.org)

(https://www.alboan.org)

Por todo ello, consideramos imprescindible debatir el tema en las aulas y en casa, ayudar a que nuestros alumnos y alumnas, hijos e hijas, tomen conciencia de lo que todavía debemos seguir trabajando en la construcción de la igualdad. Los jóvenes, los niños y niñas, nos recuerdan continuamente que sus actitudes, sus valores, su visión de la vida… son fruto de los aprendizajes que les aportamos las personas adultas. Ahí es donde debemos aunar esfuerzos, donde debemos trabajar de forma sistemática contra el sexismo y desde la coeducación.

Sabemos que los valores basados en la igualdad no nacen naturalmente: la igualdad se aprende, como se aprenden otros valores, actitudes o modos de comportarse en la sociedad. Toda la comunidad educativa que formamos parte de Jesuitak tenemos una gran responsabilidad en educar desde y para la igualdad y en mostrar modelos igualitarios, en seguir luchando contra el sexismo desde la coeduación en las aulas, en el colegio y en casa.

Queremos aprovechar el 8 de marzo para apelar a la responsabilidad de las personas adultas en la transmisión diaria de la igualdad, para reconocer los avances que se han dado y para seguir trabajando para construir un colegio y un entorno más igualitario.

En Jesuitak creemos necesario centrarnos en la situación de desigualdad de la mujer en un ámbito más global. Queremos compartir también que el impacto de la desigualdad de género es todavía mayor en contextos más desfavorecidos.  Si en los países del “norte” ya podemos luchar para poder construir una ciudadanía más justa e igualitaria, en los países del “sur” eso no es posible todavía. Las mujeres se enfrentan a situaciones más graves y a dificultades añadidas, como matrimonios forzados, horarios de trabajo excesivos, problemas étnicos y el ser utilizadas como arma de guerra.

Por todas estas razones, os invitamos a que este 8 de marzo nos manifestemos por la igualdad,  por la construcción de un mundo más justo para mujeres y hombres y para ayudar en la construcción de una ciudadanía más comprometida. Os pedimos también que podamos compartir con nuestros alumnos y alumnas, hijos e hijas, una reflexión sobre la igualdad (os puede ayudar el siguiente vídeo):

(http://www.hezkuntza.ejgv.euskadi.eus)

Os invitamos también a leer dos poemas. El primero de ellos es un poema de Kirmen Uribe, “Alabari”

Ez utzi inori zure gainetik egoten,
are gutxiago gizonezkoa bada.
Eutsi beti zure duintasunari.
Ez ahaztu lana izatea dela pertsona duin egiten duena.
Izan zure ogibidea inoren mende ez izateko.
Ez zaitez fida botereaz, erabiliko zaitu.
Zaude gutxi daukatenen alboan.
Izan inozoa, ametsik xaloenek aldatu dute mundua.
Dena den, kontuan izan ideiarik ederrenak ez duela zentzurik
pertsona bakar bat zapalduz gauzatzen bada.
Utzi bizitzen, bakoitzak bere usteak eta bizipenak ditu,
errespeta itzazu nahiz eta zure kontrakoak irudi.
Lagundu behar duenari, zabaldu etxea arrotzari,
inolako zalantzarik gabe.
Errespeta sinesgabeak eta sinestunak eta beraien fedea.
Zaindu zure hizkuntza.
Pentsa ez dela gurea soilik,
mundu osoaren altxorra baino.
Mundua egiten du eder euskarak.
Sekula ez sinets ez dagoela zer eginik,
ia beti dago aterabideren bat.
Eta ez balego, onar ezazu.
Galduz ere irabazten da.
Onartu bizitza eta halaber heriotza.
Heriotzaz jabetzea da dugun egitekorik zailena.
Plazer eta zoriontasunari sekula ez ateak itxi.
Maita beti pertsona, generoa kontuan izan gabe.
Azala beti hazten baita eder, gizon ala emakume izan.
Bete zure apetak, baita horretan ere.
Hori bai, nahi ez baduzu, esazu ezetz.
Injustiziari esan ezetz,
eskubideen zapalketari,
bazterketari ezetz.
Gura eta ahal baduzu, izan ama,
umeek erakutsiko dizute umila izaten.
Eta ez bazenu, bizi bizitza bere osotasunean.
Maita oihanak eta maita hiriak.
Egon zabalik kitzika guztiei, ez izan aurreiritzirik.
Beldur bazara, onartu beldurra.
Triste bazaude, egon triste.
Ez dugu zertan une oro zoriontsu eta ausart izan behar.
Entzun ondoan duzunari eta jakintsua izango zara.
Entzun gazteei, entzun adinekoei.
Zaren bezala agertu.
Esan pentsatzen duzuna, nahiz eta hurkoa mindu.
Ikasi akatsetatik.
Ez izan beldur gauzak oker egiteko.
Dena ondo egiten duena harroa eta itsua baita.
Bilatu egunen joanaren edertasuna. Sakonki bizi, baina ez azkar.
Jakin denbora geratzen, gauzarik txikerrenetan arreta jartzen.
Egin zure bidea, zu zara erdigunea.
Saia ametsak betetzen eta ez utzi inori amets horiek zapuzten.
Eta azkenik, ez egin kasu aholkuei.
Ezta neureei ere.

En segundo lugar, “Pan y Rosas” (un poema de James Oppenheim):

¡Queremos el pan y las rosas!

Mientras vamos marchando, marchando a través del hermoso día
Un millón de cocinas oscuras y miles de grises hilanderías
Son tocados por un radiante sol que asoma repentinamente
Ya que el pueblo nos oye cantar: ¡Pan y rosas! ¡Pan y rosas!

Mientras vamos marchando, marchando, luchamos también por los hombres
Ya que ellos son hijos de mujeres, y los protegemos maternalmente otra vez
Nuestras vidas no serán explotadas desde el nacimiento hasta la muerte
Los corazones padecen hambre, al igual que los cuerpos
¡dennos pan, pero también dennos rosas!

Mientras vamos marchando, marchando, innumerables mujeres muertas
Van gritando a través de nuestro canto su antiguo reclamo de pan
Sus espíritus fatigados conocieron el pequeño arte y el amor y la belleza
¡Sí, es por el pan que peleamos, pero también peleamos por rosas!

A medida que vamos marchando, marchando, traemos con nosotras días mejores
El levantamiento de las mujeres significa el levantamiento de la humanidad
Ya basta del agobio del trabajo y del holgazán: diez que trabajan para que uno repose
¡Queremos compartir las glorias de la vida: pan y rosas, pan y rosas!
Nuestras vidas no serán explotadas desde el nacimiento hasta la muerte
Los corazones padecen hambre, al igual que los cuerpos
¡pan y rosas, pan y rosas!

Eva Rodríguez Salcedo

San Jose Jesuitak Ikastetxeko Zuzendaria

 

Categoría: Incidencia social

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