«Somos mensajeros de confianza en el futuro»

El Padre General de la Compañía de Jesús, Arturo Sosa, ha mantenido un encuentro con el sector educativo en su visita a Madrid para dialogar en torno a los retos y desafíos más urgentes en nuestra tarea educativa.

200 miembros de equipos directivos y pastoralistas de los 70 centros educativos jesuitas (EDUCSI) acudieron al Colegio Nuestra Señora del Recuerdo de Madrid para dialogar en torno a los seis retos que el P. Sosa planteó en el mes de octubre en el encuentro de JESEDU en Rio de Janeiro.

Trató de compartir líneas de trabajo, llamadas e impulsos en torno a preguntas de tremenda actualidad: ¿qué hace posible el apostolado y la misión educativa desde nuestro proyecto ignaciano? ¿Cuáles son los desafíos más urgentes de nuestra misión educativa? Él mismo nos dio las claves para responder a estos 6 desafíos: que nuestros centros educativos sean espacio de investigación del cambio antropológico y cultural; que seamos espacios inclusivos para los pobres y excluidos; espacios donde se vive una cultura de cuidado de “nuestra casa” (sostenibilidad medioambiental); espacios en los que los débiles y los menores se sientan acogidos y cuidados; espacios en los que ofrecemos formación espiritual y religiosa y espacios educativos en los que formemos a ciudadanos globales.

En primer lugar, nos convocó a dar un paso más en el sector educativo para extender una cultura del cuidado y la salvaguarda de las personas más vulnerables, (especialmente de los niños y niñas): “Es necesario promover una cultura, ya que cambiar la cultura es el modo en el que nos entendemos como seres humanos. Es un proceso tan complejo que no se puede hacer en un rato o con un protocolo. ¿Por qué hay personas vulnerables? Porque las relaciones son injustas; porque el poder aplasta y empobrece a una gran mayoría y favorece a unos pocos. Es necesario promover una cultura, el trabajo educativo es un trabajo cultural y esto es de lo más bonito del trabajo educativo. El trabajo educativo puede ser reproductor de una cultura o transformador de una cultura, que es lo que se desea desde la Compañía de Jesús”.

Por otro lado, ante la necesidad de formar para una ciudadanía universal, destacó que uno de nuestros desafíos más urgentes es la formación de ciudadanos universales en un mundo intercultural. “Es otro desafío especialmente complejo porque tiene muchas dimensiones. La Interculturalidad, es decir: el respeto a las diferencias es un paso; el alegrarse de las diferencias es un segundo paso; el convivir es un tercer paso; el aprender de las diferencias es un cuarto paso. Hay pasos por dar. Para poder aprender de las diferencias uno ha de aprender de sí mismo, ser crítico con su cultura. Ahí es donde el Evangelio tiene una fuerza enorme. Un ciudadano es el que es capaz de poner el bien común por encima de su bien particular”

Los retos no son pequeños ni fáciles, pero sí es cierto que nuestro colegio de Durango está bien situado ante esos desafíos. Nuestro plan estratégico, Egi2020, está alineado con esos retos.

El Padre General dio por confirmada la misión en educación aunque el cómo necesita que lo reformulemos. Para ello nos invitó a seguir colaborando entre laicos y Jesuitas (por supuesto entre familias y educadores) y también a extender esa colaboración a todo el mundo, porque el mejor modo de usar nuestros recursos y afrontar esos retos es, sin duda, siendo conscientes de la oportunidad que nos aporta la red jesuita mundial (Educate Magis). Su tercera recomendación fue crear una cultura del cuidado de los débiles. Para ello necesitamos educar ciudadanos globales: No se trata de educar a alumnos y alumnas que buscan solo su interés, sino jóvenes que buscan el bien de los otros o del mundo (como dijo Arrupe “hombres y mujeres para los demás y con los demás”).

Empezar a hacer el futuro presente. Para esperar un mundo justo nos toca empezar hoy un mundo justo. Si esperamos un mundo en paz nos toca empezar hoy un mundo en paz. Y por supuesto, la reconciliación es una misión de esperanza que es posible vivir como hermanos y hermanas. Somos educadores, ministros de reconciliación. Como dice nuestro lema: “Nuestros sueños de mañana, los retos de hoy”.

El P. General a los centros educativos: «Somos mensajeros de confianza en el futuro»

Categoría: Carisma ignaciano

¿Quieres suscribirte a nuestro newsletter?


plan estratégico


Noticias relacionadas


×