Lo que nos importa: Ser un centro transformador.

¿Cuáles son esos sueños y deseos profundos que motivan nuestras intenciones y acciones diarias? ¿Cuáles son esas verdades, creencias, que se mantienen enraizadas en nuestros proyectos personales e institucionales a lo largo del tiempo?

Cuando diseñamos el proyecto EGI2020 y “Las páginas que nos importan” hace tres años, durante nuestra reflexión estratégica, tratamos de reflejar las ideas y afirmaciones que surgieron de los sueños que a lo largo de nuestra historia han ido tomando formas diversas.

Hoy, a diario, seguimos tratando de buscar la mejor manera de acompañar y educar a nuestros alumnos para este mundo que estamos dejando en sus manos. Dicen que la educacion está en una encrucijada y que ello hace más necesario que nunca transformar las aulas. Tal vez estemos ante el riesgo de considerar que el cambio es un objetivo en sí, más que un medio para los fines más ambiciosos que debe tener la escuela.

Cambiar supone elegir, tomar decisiones y a través de ellas trazar un camino que nos va dirigiendo a un horizonte, siempre más ambicioso que el punto del que partimos. En aquellas páginas de nuestro proyecto recogíamos las siguientes palabras:  Hay decisiones que nos hacen soñar con algo grande, que nos ilusionan. Nos hacen ver que nuestra vida tiene un para qué, pequeñas decisiones que nos hacen vislumbrar un horizonte grande y profundo”. Deberíamos hablar, sobre todo, de los “para qué” y de su verdadera profundidad.

En el marco educativo actual estamos viviendo un proceso evidente de cuestionamiento de ciertos procedimientos, metodologías, estrategias, modos de hacer. Alguno de los cuestionamientos impacta en la raíces de la educación; otros simplemente en algunas ramas menos importantes, más alejadas del sentido de la educación. Algunos cuestionamientos son generalizaciones sin demasiada base; otros han sacado a relucir ciertas carencias educativas evidentes. Cuando se desenfoca demasiado la visión o se pierde la perspectiva, sabemos cuál es la tendencia más fácil y pausible: hablar solo de las malas prácticas educativas y acabar culpando de ellas a los profesores.

Es evidente que se trata de un momento oportuno para pararnos a pensar, hacer autocrítica, observar, leer, aprender, contemplar con mayor racionalidad la realidad a la que la educación debe responder. Cualquier análisis sesudo dependerá de la óptica desde la que se mire, las intenciones que lo motiven y el ímpetu, coherencia y profesionalidad con los que se lleve a cabo. Pero existen tres evidencias que no deberíamos dejar a un lado:

1. En el centro de cualquier reflexión debe estar el alumno y sus necesidades; el mundo y la necesidad de mejorarlo.

2. Es imposible hacerlo sin la implicación de las familias y de la sociedad.

3. Cualquier decisión de cambio debe aprovechar, aunar, asimilar, enfatizar y encauzar las múltiples fortalezas de nuestros educadores como verdaderos agentes de cambio.

Desde esas tres claves, el mundo que nos imaginemos y que queramos ayudar a construir nos planteará un horizonte posible hacia el que tender. En caso de querer cambiar, nuestros rasgos más identitarios, resultado de nuestros ideales, nuestra historia (en su pasado y en su presente), nuestro contexto, nuestra gente, determinarán el sustrato sobre el que apoyemos nuestras innovaciones.

Un proyecto escolar no puede mirarse a sí mismo. Debe mirar a su entorno, a la situación social, a los nuevos modos de estar en la sociedad, a los estilos de vida que permiten una construcción social que cuente con todas las personas y no deje excluido a nadie. Entre las fortalezas de San Jose Jesuitak Ikastetxea está el deseo de conectar con el ser de Durango, con su cultura y su lengua, el euskera. Además de esta necesaria incidencia en el entorno cercano, queremos seguir posibilitando la formación de personas solidarias y comprometidas con los entornos más alejados, personas cuyo compromiso lleve a la construcción de una ciudadanía global que denuncie las injusticias y desigualdades en el mundo.

En estas palabras de la ONG ALBOAN, vemos reflejada una motivación para nuestro proyecto:  “Este mundo puede y debe ser cambiado desde una ciudadanía con visión global comprometida y transformadora. En este pilar se asienta nuestra teoría del cambio social: la construcción de una ciudadanía activa, comprometida con las personas y grupos más excluidos”.  Esta es la razón por la que durante los últimos quince años, especialmente, ALBOAN se ha convertido en nuestra compañera de viaje:

(http://www.educaciontransformadoraglobal.org)

San Jose Jesuitak Ikastetxea debe ser un espacio privilegiado para vivir y promover estos procesos de cambio personal y social. Para ello es necesario trabajaren red con otros, generar relaciones y sinergias que sumen a favor de una educación transformadora. Esta es la razón por la que Jesuitak Durango decidió hace tres años formar parte del Movimiento por la Educación Transformadora y la Ciudadanía Global, promovido por las ONGs InteRed, Entreculturas, Intermon-Oxfam y ALBOAN. 

Este movimiento entiende que la educación transformadora debe promover una “ciudadanía global crítica, responsable y comprometida con la transformación de la realidad local y global para construir un mundo más justo, más equitativo y más respetuoso con la diversidad y con el medio ambiente. Fomenta el respeto y la valoración de la diversidad como fuente de enriquecimiento humano, el respeto de los derechos humanos, la equidad de género, la valoración del diálogo como herramienta para la resolución pacífica de los conflictos y la participación democrática, la corresponsabilidad y el compromiso en la construcción de una sociedad justa, equitativa y solidaria”.

Con el fin de dirigirnos hacia ese horizonte tan ambicioso, ponemos al alumno en el centro del proceso educativo e insistimos en la necesaria colaboración con las familias. Son ellos quienes deben protagonizar su propio proceso de aprendizaje y de autoconocimiento consciente, desde la necesaria capacidad crítica (y autocrítica).

Las metodologías deben ser variadas, múltiples y diversas, ya que mediante ellas debemos responder a la diversidad de nuestro alumnado desde un marco cada vez más inclusivo. Deben favorecer la comprensión de las causas y efectos, promover la implicación del alumnado, relacionar lo concreto (y local) con lo más global, desarrollar valores (solidaridad, igualdad, inclusión, cooperación, justicia social…), incluir prácticas participativas y experienciales, mover al compromiso con la justicia y el cambio social.

Decimos en nuestro proyecto que “Los sueños del mañana son nuestros retos hoy”. Cuando elegimos esta frase pensábamos en lo que más nos importa: en nuestros alumnos; lo que son ahora y en lo que pueden llegar a convertirse con la mejor educación posible. Pensábamos en lo que nos importa realmente, en lo que nos motiva y nos afirma en nuestra identidad y en nuestro reto educativo: nuestra capacidad para transformar el futuro. Eso es lo que verdaderamente nos importa.

 

Categoría: Incidencia social

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