El plan de acogida: para empezar el curso “conviviendo”

Por tercer año consecutivo, hemos comenzado este curso académico con la puesta en marcha del Plan de Acogida, plan que tiene como objetivo prioritario crear o fortalecer la cohesión en el grupo.

La sociedad está cambiando a un ritmo frenético, el estilo de vida de hace quince o diez años nada tiene que ver con el de hoy en día, y la educación debe saber adaptarse a dichos cambios. Tenemos claro que debemos adelantarnos a los desafíos del futuro, y queremos ayudar a nuestros alumnos a afrontarlos. Por ello, el plan de acogida que tenemos actualmente alcanza una dimensión mucho más amplia que el de hace una década.

Cuando hablamos de plan de acogida, parece que nos limitamos a los protocolos que seguimos con el alumnado que se matricula en nuestros centros por primera vez. Sin embargo, en un taller impartido por Paco Cascón acerca de cómo gestionar los conflictos y cómo desarrollar adecuadamente nuestro Plan de Convivencia, quedó patente la idea de que para gestionar mejor los mismos, habría que trabajar la cohesión con todo el alumnado desde el comienzo de curso. Para ello es necesario utilizar una serie de dinámicas que aborden distintos aspectos, tales como el autoconocimiento, el conocimiento mutuo, la autoestima,  el consenso, la escucha activa… de manera escalonada. Mediante estas actividades, si logramos que los miembros de un grupo se sientan a gusto entre sí, aceptando las peculiaridades de cada cual y aparcando las desconfianzas, sería mucho más fácil encauzar los conflictos que van a surgir a lo largo del curso. De esta manera, crearemos un ambiente de trabajo que propiciará mejores resultados académicos.

Al igual que los dos años pasados, aprovechamos los tres primeros días del curso para materializar este plan. Durante estos días se suspenden las clases académicas y diseñamos un horario específico para cada etapa con actividades dirigidas a alcanzar los objetivos que hemos citado antes. En estas jornadas, el tutor o tutora del grupo lleva la batuta y recibe la ayuda del equipo de educadores y educadoras que le acompañan en la ejecución de la actividad.

En líneas generales, la mañana se divide en diferente franjas, dependiendo de la etapa educativa y de los objetivos de cada grupo. Al comienzo de cada día, los alumnos y alumnas se dan un masaje formando un círculo y dibujando en sus espaldas las formas y acciones de los animales que el tutor o tutora describe en alto. El primer día los alumnos y alumnas se presentan, recuerdan sus nombres e identifican situaciones, objetos o lugares que les evocan algo especial. Así, por una parte, llegan a conocerse mejor y por otra, conocen al resto de integrantes del grupo. Además, en algunas de las actividades, el contacto físico será necesario y tendrán que poner a prueba su confianza. El consenso y la comunicación serán también el eje de todas las actividades.

El último día, cada alumno y alumna fija sus propios objetivos para el curso, y terminamos la jornada formando una estrella con todas las personas que componen cada grupo. En  semanas sucesivas, continuamos con algunas de las actividades que hemos recogido en el plan, esta vez en horas de tutoría. El hecho de dedicar tres jornadas (o dos jornadas, como es el caso de bachillerato) de manera exclusiva a este plan de acogida es una forma de demostrar a los alumnos y alumnas la importancia que tiene conseguir una correcta cohesión en el aula, condición indispensable para el buen funcionamiento tanto académico como relacional.

 

Otras actividades alternativas

Además de estas actividades, en determinadas etapas también hemos realizado salidas alternativas que nos han permitido desarrollar competencias que favorecen la integración personal y social del alumnado: hemos tratado de facilitar espacios, tiempos y contextos diversos para “aprender a convivir” y para desarrollar actuaciones que impulsan la convivencia positiva.

Las valoraciones que hemos hecho acerca de la actitud que hemos observado en los alumnos y alumnas han sido positivas: han participado sin demasiados sobresaltos y han mostrado interés. La experiencia que hemos adquirido a lo largo de estos tres años nos ha proporcionado seguridad y nos ha permitido hacer ajustes para sacar mejor provecho de las actividades.

Otro de los factores que nos ha ayudado ha sido poder sacar las actividades fuera del aula, debido, en buena parte, a las magníficas condiciones meteorológicas. Tras la satisfacción general por el resultado de este plan de acogida, ahora habrá que seguir trabajando en los próximos pasos a dar, ya que el plan de desarrollo de la convivencia no ha hecho más que empezar.

Para más información sobre Convivencia:

Categoría: Enseñanza-aprendizaje

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