Los estudiantes califican el proyecto de voluntariado como “extraordinario”

No se nos ocurre mejor forma de empezar este artículo que con las palabras de los propios alumnos y alumnas que han participado a lo largo de estos años en el proyecto de voluntariado, en especial durante este año. Las palabras de agradecimiento se repiten una y otra vez en las memorias que los voluntarios hacen al finalizar los servicios para valorar todo el proceso.

Reconocen al colegio la oportunidad que se les da, para poder adentrarse un poco a las labores de voluntariado y así conocer la realidad que hay alrededor de ellos, del que muchas veces no son conscientes.

Con 17 años vivir la experiencia de ser voluntarios en distintos servicios no es algo que esté al alcance de cualquiera y desde nuestro centro damos esta oportunidad desde 2013.

Somos un Centro Educativo, concertado, abierto a todos, inspirado en la experiencia de Dios, del mundo y del ser humano de Ignacio de Loiola, comprometido con las personas. Pretendemos que nuestros alumnos/as, centro de nuestra labor, sean personas equilibradas: intelectualmente competentes según sus capacidades, abiertas al crecimiento, en servicio a las demás, y capaces de afrontar los retos que les plantee la sociedad. Es por esto que se vio la necesidad de ir más allá de lo estrictamente académico, ya que en el ámbito educativo la parte académica tiene su importancia, pero no nos podemos olvidar de la parte humana y el ser persona. Por todo ello, se vio la necesidad de incluir como acción un proyecto de voluntariado social para el alumnado de segundo de bachiller.

Desarrollar la competencia social

El objetivo de este proyecto es educar en valores a nuestros alumnos de bachiller a través de la experiencia real-directa y la participación en realidades cercanas del Duranguesado. Creemos que mediante estas experiencias podemos conseguir que nuestros alumnos y alumnas conozcan de primera mano la cultura del compromiso.

Es un proyecto experiencial, en un ámbito comunitario nuevo para los jóvenes y en el que ellos son los protagonistas. Un proyecto, además, que emplea una metodología flexible y acorde con la edad de los chicos y chicas con los que se está trabajando.

Durante este curso escolar hemos contado con 5 servicios: Gorabide, Residencia Astarloa, Caritas (proyecto bambú), Jesuiten Etxea y Refuerzos. En total ha participado el 70% del alumnado de segundo de bachiller. Su voluntariado consistía en dedicar dos horas fuera del horario escolar en el servicio escogido.

Cada servicio requiere diferentes actividades. En la residencia y en Gorabide los chavales acompañan a las personas, les hacen compañía, les escuchan, juegan… en resumen, pasan un rato con ellos. Los refuerzos están dirigidos a niños del colegio sin recursos para afrontar clases extraescolares. Los alumnos ayudan a los niños a hacer los deberes y resuelven sus dudas. Por último, en el proyecto de bambú también están con niños/as sin recursos, pero además de ayudarles con el tema académico, les ayudan a conseguir buenos hábitos tanto de higiene y comportamiento como de alimentación.

La fiesta del voluntariado

Cuando se termina el curso escolar celebramos la fiesta de voluntariado, en la cual se invita a todos los participantes. Este año ha sido muy emotiva. Se celebró el pasado 14 de Junio y acudieron a ella gente de todos los servicios y estuvimos repasando uno a uno las experiencias vividas, contadas de primera mano del alumnado que ha participado en el proyecto. Estos vídeos los podéis ver a continuación para que de manera visual se pueda ver mucho mejor lo vivido durante el curso.

 

Por último, nos gustaría finalizar de la misma forma que hemos empezado, es decir, compartiendo algunos de los sentimientos y valoraciones que han supuesto para los alumnos/as que han formado parte del voluntariado y así lo han vivido:

“Todo comenzó hace ocho duros y largos meses, coincidiendo con el comienzo del último curso que pasamos el colegio. A pesar de que algunos días ha sido un “trabajo” duro y arduo, puedo decir sin ninguna duda que ha sido una de las mejores esperiencias de mi vida”.

“Desde pequeña siempre me han removido las causas sociales y he querido hacer algo para ayudar o colaborar en algún aspecto, pero nunca he tenido la oportunidad tan clara de hacerlo como en este caso en el que el colegio Jesuitak de Durango me ha dado la oportunidad directamente”.

“Creo que ha sido una experiencia positiva. Siempre he sentido debilidad por los ancianos y poder sacarles una sonrisa en sus días aburridos es gratificante. Aunque es duro ver como algunas personas no se pueden mover; van empeorando semana tras semana, tienen demencia o comportamientos de rebeldía, es un gran aprendizaje. En verdad, también me ha servido para saber gestionar mis emociones ante algunas situaciones y a mi parecer es necesario que todos alguna vez en la vida dediquemos algo de tiempo y escuchemos a personas de esta edad”.

“Esta experiencia hace que abras los ojos, te enseña diferentes aspectos de la vida. En general, el proyeto ha sido muy interesante y me ha hecho madurar”.

“Agradezco mucho la oportunidad que me ha ofrecido este proyecto, ya que he tenido la oportunidad de conocer a personas maravillosas”.

“Una de las mejores experiencias de mi vida”.

“Una experiencia increíble”.

“Hasta ahora no se me había presentado ninguna  oportunidad para participar en un proyecto de voluntariado, y me parecio una opción extraordinaria para crecer como persona y conocer este mundo. No podía rechazar una oportunidad así”.

Categoría: Incidencia social

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