Proyecto de interioridad/NES

El colegio San Jose Jesuitak ofrece una educación integral y pone en marcha su proyecto de interioridad (NES: “norberaren ezagutza sakona”). Un encuentro con uno mismo, con los otros, con la naturaleza y la apertura a la trascendencia.

Antes de empezar a redactar el plan estratégico EGI 2020, mediante una dinámica de world café entre profesorado, familias, alumnos y alumnas y representantes de diferentes instituciones, describimos el perfil del alumno que queríamos desarrollar en nuestro colegio. Analizamos también las características de la sociedad donde iba a vivir ese alumno.

Teniendo en cuenta además los aportes de la neurociencia y la pedagogía ignaciana, vimos la necesidad de poner en marcha nuestro proyecto de interioridad, con el objetivo de educar a ser persona y ayudar a cada alumno y alumna a construir su propio proyecto vital: personal, social, académico y profesional.

¿Qué es la interioridad?

En estos últimos años se ha puesto en boga hablar de “interioridad”. Existen muchas publicaciones sobre las estrategias para trabajar la interioridad desde enfoques muy diversos. Están surgiendo muchas iniciativas educativas (además de iniciativas sociales) que buscan responder a una demanda que surge de la propia sociedad, de ciertas “orfandades” emocionales. De manera un tanto general, podemos decir que con este término se incide en aspectos de la persona relacionados con los caminos para recobrar el sentido de la vida; se apunta a la felicidad que buscamos de manera insistente y que parece cada vez más escurridiza.

La interioridad es también “el ámbito que acoge las diferentes acciones o movimientos no tangibles como sentir, gustar, imaginar, rumiar, querer, asumir, razonar, recordar…”, el ámbito del “sentir y gustar de las cosas internamente” en palabras de San Ignacio.

El mundo interior es allí donde dejamos que nos resuene lo que recibimos del mundo exterior; es donde pensamos, donde reflexionamos, donde sentimos. Es un lugar para el silencio, donde cada cual elabora lo que a través del pensamiento y de los sentidos nos llega.  Se trata de un ámbito en el que se integran cuerpo, pensamientos, sentimientos, sensaciones y emociones. (tomado del texto “¿De qué hablamos cuando hablamos de interioridad?”)

Caminos para descubrir la interioridad: el desarrollo integral

Para el desarrollo integral del alumnado, tomamos en consideración la importancia de las emociones en el aprendizaje humano y la indisoluble unidad entre cuerpo, mente y corazón. Por ello, el trabajo emocional, la conciencia corporal y la apertura a la trascendencia son los tres pilares que deseamos desarrollar.

Nos parece importante enseñar a nuestro alumnado a descubrir su rico mundo interior, a conectar con su propio consciente, a integrar su ser y saber. Un encuentro consigo mismo, con los otros,  para promover la apertura a la trascendencia. Es decir, no se trata de quedarse centrado en uno mismo, en su autoconocimiento, sino partiendo del propio conocimiento llegar a ser agentes de transformación social, personas al mismo tiempo implicadas en el cuidado de la naturaleza.

En relación al cuidado de lo que nos rodea, queremos incluir las palabras de Xabier Melloni Sj. , quien nos plantea que lo contrario de la interioridad no es la exterioridad, sino la superficialidad: “El cuidado de la interioridad nos permite otro acceso a lo que nos rodea. En vez de una mirada depredadora, nos enseña a relacionarnos con el entorno de manera más gratuita. La paradoja de nuestra sociedad es que nunca habíamos tenido tantas cosas y nunca habíamos estado tan insatisfechos. La interioridad abre una distancia entre el deseo y la satisfacción, lo que permite pasar del consumo compulsivo al goce sereno y agradecido de cada momento.” (“El qué y cómo de la interiordad”)

Estrategias para el desarrollo de la interioridad

La interioridad, tal y como dice Elena Andrés (especialista en Educación de la Interioridad), es una dimensión constitutiva de toda persona y como tal es necesario trabajarla: “defino la educación de la interioridad como la suma de técnicas y estrategias que ayudan a la persona, tenga la edad que tenga, a descubrir los camino de acceso a su mundo interior para vivir un proceso de unificación y crecimiento personal desde las luces que nos aportan la psicología y la espiritualidad” (cita tomada de la siguiente entrevista: https://www.newsodn.org).

Elena Andrés destaca, en una afirmación con la que coincidimos plenamente, que debemos educar la interioridad “porque es una urgencia educativa en tanto que es una urgencia social. Nuestros alumnos y alumnas son los adultos a los que les tocará afrontar el reto de vivir en una nueva sociedad que no sabemos cómo será pero que sí sabemos que no será como hasta ahora. Nuestros chicos y chicas son los ciudadanos del siglo XXI. O aprenden a vivir desde lo más profundo de su ser, desde su Sí-mismo, o sólo repetirán los errores que ya hemos cometido como familia humana”.

Algunas de las técnicas y estrategias para enfocar el desarrollo de la interioridad son las siguientes:

  • Enseñando a gustar el silencio.
  • Haciendo las preguntas adecuadas y tratando de ir a fondo en el pensamiento.
  • Educando la forma en que miramos a las demás personas, a las cosas de cada día, al arte.
  • Educando la sensibilidad ante hechos, situaciones, injusticias.
  • Aprendiendo a rumiar la vida, lo que leemos o escribimos, en el diálogo y la escucha.
  • Trabajando las siguientes capacidades: silencio, contemplación, respiración, asombro, atención, agradecimiento, escucha…

Este proyecto incumbe a todo el centro, implica a todos los educadores y a las familias. Creemos que existe un previo irrenunciable: fomentaremos y facilitaremos la interioridad de nuestro alumnado si la comunidad educativa está compuesta por personas que conectan también con su interioridad. En muchas ocasiones no es tanto “qué” hacemos, sino  “desde dónde lo hacemos”. Esta afirmación nos invita a educadores y familias a asumir un nuevo rol, no tanto de transmisión de conocimientos sino acompañante del proceso de crecimiento y construcción de la identidad de los alumnos y alumnas.

Para el correcto desarrollo del proyecto, es fundamental empezar a desplegar estrategias adecuadas desde Infantil y mantener una verticalidad hasta Bachillerato. Con el objetivo del desarrollo integral de un proyecto educativo apoyado en la Pedagogía Ignaciana, pretendemos posibilitar la incorporación, en cualquiera de las áreas del currículo, del desarrollo de la interioridad, la apertura al misterio y el crecimiento espiritual, trabajando también la capacidad de asombro y disfrute por lo que se aprende, el gusto por aprender y la apertura a la transcendencia.

Categoría: Carisma ignaciano

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