Sobre todo, Gracias… y Zorionak!

“Estando ellos allí, le llegó la hora del parto y dio a luz a su hijo primogénito. Lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no habían encontrado sitio en la posada.” (Lc. 2, 6-7)

En nombre de toda la Comunidad de San Jose Jesuitak Ikastetxea, os deseamos una Feliz Navidad y un Próspero Año Nuevo:

Con el sincero deseo de que, manteniendo el verdadero sentido de la Navidad, podamos vivir y compartir también durante el año 2018 experiencias inolvidables;

Para que podamos abrir nuestros brazos, nuestros corazones y nuestra mirada con intención de encontrar, aceptar y saborear la vida en su verdadero sentido.

 

“Sé feliz, sea lo que sea eso. Sonríe, ayuda, da, recibe con humildad, perdona, ama, llora, ríe, sufre también (aunque en su justa medida) camina y, también, a veces, corre muy rápido. Duerme, disfruta comiendo, haz el amor, aprende, crece. Para después morir en el momento justo, habiendo exprimido cada soplo de vida”.

(Paule San Salvador del Valle, 22)

 

  Quiero aprovechar estas fechas tan significativas, que nos piden a todos mayores dosis de paz e ilusión, para  agradeceros la oportunidad de compartir y colaborar en nuestro compromiso por hacer este mundo algo mejor. Por todo esto:

 

“Sobre todo, zorionak eta eskerrik asko”

 

Gabonak datoz, gabonak

 Bitoriano Gandiaga

 Gabonak datoz, Gabonak

 Jainko bezain sakonak;

 Gabonak datoz, Gabonak.

 Gabonen aurrean badu,

 Zer pentsaturik gizonak.

 Maitasunaren emaitza

 eta bakea dakartza.

 Maitasunaren emaitza:

 Horra Jainkoak eskaintzen

 digun dohain aberatsa.

 Gizonon bidera datoz

 Gabonak, Jainko-erasoz;

 topo egitera datoz:

 Jainkoarekin aurrezka

 ihardun beharrean gagoz.

Valió la pena la espera

Vino Dios y comprometió nuestra existencia,

se vistió de paja y barro,

se acunó entre dos esteras.
Vino Dios y asombró a los corazones

y corrieron presurosos a adorarle los pastores.
Vino Dios y enamoró a su sierva madre,

y dejó que entre sus brazos se escondieran sus rumores.
Vino Dios, desde tan lejos vino,

que pide reposar la paz después del largo camino.
Pobre, frágil, niño, hombre,

Dios errante en tierra extraña.
Así vino y viene

susurrando nuestro nombre.

 

 

Eva Rodríguez Salcedo

 

Categoría: Carisma ignaciano

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